Vive una experiencia de turismo sostenible en la isla Ometepe, Nicaragua
15 marzo, 2012 Deja un comentario
Fundada en 1983, durante la Reforma Agraria que impulsó la Revolución Sandinista, y con una amplia experiencia en turismo rural comunitario, la cooperativa “Finca Magdalena” es una vieja casona construida en 1888. Tiene una vista envidiable del volcán Concepción y del lago Cocibolca, su producción orgánica, la exuberante flora y fauna, sumado a ser una de las principales vías de acceso al enigmático volcán Maderas, han hecho de Finca Magdalena un claro ejemplo del turismo sostenible.
Las 24 familias socias de la cooperativa recuerdan que durante los años noventas, la grave situación económica estuvo a punto de hacer que perdieran la finca en manos de la banca privada. La razón era sencilla: dependían exclusivamente de la producción agrícola.
Hoy la oferta ha sido diversificada. Además de la producción orgánica de café, miel y hortalizas, también han incursionado en la oferta turística, la cual se ubica junto a café en la principal fuente de ingresos de los socios.
La finca cuenta con una extensión de 532 manzanas en las faldas del volcán Maderas. Un 40% aproximadamente corresponde a bosque virgen. Además produce anualmente 150 quintales de café orgánico. De esto, un 80% es exportado hacia Estados Unidos y Canadá y el 20% restante es para consumo interno.
Los socios aseguran que si bien la producción agrícola es importante, el turismo es más que fundamental para mantener a flote la cooperativa. Los servicios de hospedaje, restaurante y las excursiones al volcán Maderas atraen entre 5 mil y 8 mil visitantes al año. Esto es realmente sorprendente, si se toma en cuenta que la isla es visitada por poco menos de 40 mil turistas al año.
Para que esto fuera una realidad, ha sido necesario un gran esfuerzo que ha su vez a conllevado no solo el compromiso de los socios sino también el apoyo de las instituciones del gobierno.Según Felix Pascual Morales, presidente de la cooperativa, el mayor impulso que experimentó la Finca para desarrollar su oferta turística lo recibió entre 2009 y 2010, cuando el Instituto de Desarrollo Rural (IDR), con el apoyo de la Unión Europea, le inyecto 70 mil euros a través del programa Ecosur.
“Nosotros por si solos con nuestros esfuerzos creo que no hubiéramos tenido los recursos suficientes para poder lograr esto”.
Morales manifestó que durante la ejecución del programa los socios fueron capacitados en temas de administración y mejoramiento de la calidad turística.
“Sabemos que tenemos que mejorar, pero sí sabemos que hemos mejorado un 70% de lo que era en un inicio la prestación de servicios que nosotros teníamos”, aseguró.
Cabe destacar que el impacto de las actividades turísticas de la cooperativa ha impactado también en las comunidades aledañas, ya que esta se ha convertido en una importante fuente de empleos.
“El impacto de la cooperativa en las comunidades aledañas ha sido bastante significativo, ya que ha sido una forma de apoyarlas con fuentes de trabajo”, indicó José Antonio López, otro de los socios.
López destacó que algo que les llama la atención a los turistas es que la finca ofrece todo y que la intervención humana en la naturaleza ha sido mínima en comparación con otros lugares.
“Aquí tratamos de cuidar la naturaleza. Aquí mismo (cerca del hospedaje) es común ver muchos animalitos, y luego de pasar las plantaciones de café a más o menos dos kilómetros lo que podemos encontrar es nada más que selva virgen”, manifestó.













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